Brasil, oficialmente la República Federativa de Brasil, es el país más grande de América del Sur y el quinto más grande del mundo, con una población de más de 200 millones de habitantes. Está situado en Sudamérica y limita con casi todos los países del continente excepto Chile y Ecuador, lo que lo convierte en un territorio de enorme diversidad cultural y geográfica. Su capital es Brasilia, una ciudad planificada y moderna reconocida por su arquitectura futurista. El idioma oficial es el portugués y la moneda es el real (R$). Brasil es conocido por su gran influencia cultural, económica y natural en la región.
Su geografía es extremadamente variada, ideal para el turismo de naturaleza y aventura: desde la selva amazónica, el mayor bosque tropical del mundo, hasta las playas paradisíacas del Atlántico, pasando por el Pantanal, una de las mayores zonas de humedales del planeta. También destacan ciudades vibrantes como Río de Janeiro, con su icónico Cristo Redentor, y São Paulo, el principal centro financiero de América Latina. El país alberga una megadiversidad única, con miles de especies de fauna y flora, muchas de ellas exclusivas del territorio brasileño.
En cuanto a cultura, Brasil es mundialmente famoso por su mezcla de influencias indígenas, africanas y europeas, lo que se refleja en su gastronomía, música y tradiciones. El país es cuna de ritmos como la samba y la bossa nova, y su evento más emblemático es el Carnaval de Río de Janeiro, considerado uno de los festivales más grandes y espectaculares del mundo.
Una curiosidad destacada es que Brasil alberga una gran parte de la Amazonía, considerada el pulmón del planeta, clave para el equilibrio climático global. Además, es uno de los países con mayor biodiversidad del mundo, con una enorme variedad de ecosistemas protegidos.
Viajar a Brasil es sumergirse en un destino de contrastes, energía y naturaleza desbordante, donde la cultura vibrante, la biodiversidad y las playas infinitas se combinan para ofrecer una experiencia de viaje inolvidable.
CONSEJO MARTIANO
¿Un país tan grande como puede ser tan poco visitado? o ¿cómo Canarias recibe más turistas que Brasil al año? Son preguntas que no tienen respuesta, pero sí una solución: aprovechar que el turismo aún no ha saturado Brasil y que el país mantiene su esencia auténtica para visitarlo.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que Brasil es un país enorme, de hecho es el 5º país más grande del mundo. En otras palabras, es 17 veces más grande que España, por lo que es clave entender su escala gigantesca para planificar bien el viaje. Debido a su tamaño, el medio de transporte más útil es el avión, aunque incluso así habrá trayectos de 3 o 4 horas en coche o bus.
Nosotros siempre pecamos de curiosos y nos pegamos grandes palizas de viaje para conocer los lugares, pero sabemos dónde nos metemos. En este caso fue la vez con más esfuerzo: 13 vuelos en 17 días, algo nada recomendable si no eres un viajero frecuente o no sufres el famoso FOMO del turista. Brasil tiene una conexión limitada entre destinos poco turísticos, por ejemplo, para ir de Lençóis Maranhenses a Jalapão tuvimos que hacer escala en São Paulo porque no hay vuelos directos. Además, muchos vuelos baratos son nocturnos, saliendo a las 02:00 o 04:00 de la madrugada. A pesar de ello, hay buenas aerolíneas como Azul Linhas Aéreas, GOL Linhas Aéreas y LATAM Brasil.
Una vez superado el “drama” de las distancias, viene lo bueno: Brasil merece muchísimo la pena. Si solo puedes viajar en verano (junio a septiembre), es un destino perfecto, ya que el clima es más seco, cálido y con pocas lluvias. De hecho, es la mejor época para visitar lugares como el Pantanal o las Lençóis Maranhenses.
En lo económico, aunque Brasil es uno de los países más caros de Sudamérica, sigue siendo un destino asequible en muchas zonas. Quitando Río de Janeiro, donde los precios pueden parecerse a los de Europa, el resto de lugares resultan bastante baratos y con buena calidad.
Otro punto interesante es que, a pesar de visitar lugares increíbles, la mayoría del turismo es local brasileño. Por ejemplo, en Lençóis Maranhenses, el 99% de los visitantes eran brasileños. Esto hace que la experiencia sea más auténtica y diferente. Además, el turista brasileño es cercano, amable y divertido, lo que mejora mucho la experiencia. Durante el viaje nos sentimos muy bien acogidos por esa hospitalidad carioca, que facilita incluso las barreras del idioma, ya que en muchas zonas no se habla inglés, pero la actitud abierta de la gente hace todo más sencillo.


