Hace mucho tiempo, una de esas tardes libres de siesta en el sofá, viendo la televisión, un documental me impactó tanto que me quitó el sueño. El documental trataba sobre un lugar de dunas infinitas y piscinas de agua cristalina; ese lugar impresionante eran los Lençóis Maranhenses. El paisaje parecía irreal y, desde entonces, quedé enamorado y me despertó las ganas de visitarlo.
Cuando busqué la combinación para llegar y vi que no era tan fácil, cayó en el olvido, hasta que este año, que habíamos decidido visitar Brasil, sabía que no se nos iba a escapar la oportunidad de visitarlo.
Los Lençóis Maranhenses son un desierto de dunas blancas en Brasil con lagunas de agua dulce que aparecen en la temporada de lluvias. Se forman porque la arena acumulada por el viento crea dunas y la lluvia queda atrapada entre ellas sobre un suelo impermeable.
De hecho, “Lençóis Maranhenses” significa literalmente “sábanas de Maranhão” en portugués. Este nombre hace referencia al inmenso paisaje de dunas de arena blanca y ondulada que, visto desde el aire, parece sábanas extendidas sobre la tierra en el estado de Maranhão, al noreste de Brasil.
Para llegar hasta él hay que volar al aeropuerto de la ciudad de São Luís, con vuelos directos desde las ciudades importantes del país como São Paulo, Rio de Janeiro o Brasília. La manera más rápida de llegar desde España es haciendo escala en Fortaleza, y si lo miras con tiempo, puede ser incluso la opción más económica.
Una vez llegados al aeropuerto de São Luís (SLZ), tienes unas 3–4 horas de carretera hasta el parque nacional. Pero antes hay que decidir desde qué zona vas a visitar los Lençóis, ya que el Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses tiene 156.000 hectáreas.
Las poblaciones que se encuentran alrededor del parque son Santo Amaro do Maranhão, Atins y Barreirinhas. Para nuestro gusto, este último es el mejor lugar donde hospedarse y hacer las actividades, ya que se encuentra en una zona más céntrica y hay una buena oferta de alojamientos.
A la hora de visitar el parque, solo se puede hacer mediante excursiones organizadas, no se puede visitar de manera independiente o por tu cuenta.
TODAS LAS EXCURSIONES DE LENÇÓIS MARANHENSES
Atardecer en Lagoa Bonita
La excursión más impresionante (de 13:30 a 19:30) comienza en Barreirinhas, atravesando durante aproximadamente 1 hora en 4×4 una zona de vegetación hasta llegar al aparcamiento, situado junto a una duna de gran altura.
Allí se obtienen unas vistas hipnóticas del paisaje de los Lençóis Maranhenses, con un mar de dunas que se pierde en el horizonte. Una vez arriba, tienes tiempo suficiente para explorar la zona, aunque la mayoría de visitantes se queda en la Lagoa Bonita, una laguna amplia pero poco profunda.
El momento más especial llega con el atardecer, cuando te llevan a una duna elevada desde la que contemplar la puesta de sol. Los colores cálidos reflejándose sobre la arena blanca crean una escena única y difícil de olvidar.
Santo Amaro
Esta es la excursión más larga, comenzando a las 08:30 y finalizando alrededor de las 20:00. Desde Barreirinhas hasta la población de Santo Amaro hay unas 2 horas de trayecto en bus. Una vez allí, organizan a los visitantes en vehículos 4×4 para adentrarse en el Parque Nacional.
Desde el pueblo hasta las dunas hay apenas 5–10 minutos, lo que contrasta con la zona de Barreirinhas, donde hay que atravesar una especie de bosque durante casi una hora. En esta parte del parque, las dunas son más pequeñas y el agua nos pareció más clara.
Cabe mencionar que visitamos el parque en septiembre, el mes en el que las lagunas están más vacías, lo que hace que muchas adquieran un tono verdoso. Mientras recorríamos la Lagoa da Andorinha, divisamos a lo lejos una especialmente atractiva, y acabó siendo el lugar donde más disfrutamos: estábamos completamente solos y el agua tenía un color más azul que en el resto.
Para comer, nos llevaron a la comunidad de Betânia, un sencillo edificio de madera donde paran todas las excursiones. El almuerzo ofrece opciones de pasta, carne o pescado (bebidas no incluidas) y, justo al lado, hay una fila de hamacas que se llenó en cuestión de segundos, convirtiéndose en el lugar perfecto para descansar tras la comida.
Después del descanso, te llevan en 4×4 hasta una duna elevada para ver el atardecer. A diferencia del día anterior, aquí las vistas son algo menos espectaculares, ya que las dunas son más bajas y la puesta de sol no cae sobre un horizonte de dunas, sino hacia la población. Aun así, es un momento que se disfruta mucho.
Canto do Atins
Desde Barreirinhas, te diriges hacia el norte para explorar las lagunas más cercanas a Atins.
En esta ocasión, el 4×4 recorre las dunas subiendo y bajando constantemente, regalando unas vistas espectaculares con el contraste del cielo azul sobre las dunas blancas, un paisaje realmente difícil de olvidar. En cada parada, dispones de entre 45 minutos y 1 hora para disfrutar de la laguna, y según el nivel del agua, el guía decide a cuáles llevarte.
En nuestro caso, visitamos Lagoa do Gavião, Lagoa do Kite y Lagoa dos Peixes, e incluso llegamos hasta la playa, con la posibilidad de bañarnos en el océano Atlántico. Sin embargo, el viento y la fuerte corriente no nos convencieron del todo.
Para comer hay tiempo de sobra, y la parada se realiza en el pueblo de Atins, donde hay varios restaurantes (almuerzo no incluido) junto a la laguna, en una zona donde es habitual ver gente practicando kitesurf. Después de comer, nos dimos un baño en la Lagoa dos Peixes, ya que el calor era sofocante y el agua resultaba especialmente refrescante.
La excursión termina de nuevo en Barreirinhas, con un horario aproximado de 08:30 a 17:00, y resulta muy cómoda, ya que incluyen la recogida y regreso al hotel.
Laguna azul y alrededores.
La última excursión que hicimos fue de medio día (de 08:30 a 12:30), ya que al terminar nos iríamos directamente al aeropuerto. Como en las anteriores, comenzó con la recogida en el hotel en 4×4, que nos llevó hasta la zona de la famosa Laguna Azul.
En realidad, primero se llega a una laguna amplia previa, y desde allí hay que caminar unos 15 minutos atravesando dunas. El recorrido no tiene mucha dificultad, pero aun así parte del grupo prefirió quedarse en la primera laguna y no continuar hasta la principal.
Nuestro guía nos comentó que la Laguna Azul no estaba en su mejor momento, ya que se encontraba aproximadamente a un cuarto de su capacidad; en temporada alta puede alcanzar hasta los 2 metros de profundidad.
Fue, sin duda, la excursión que menos nos gustó. Los niveles de agua eran bastante bajos y, después de haber recorrido gran parte del parque nacional, nuestras expectativas eran altas, lo que hizo que la experiencia se nos quedara un poco corta.
ANTES DE PISAR LAS DUNAS...
Definitivamente, merece la pena visitar los Lençóis Maranhenses, pero hay que tener en cuenta que la mejor época es de junio a septiembre, cuando las lluvias cesan y las lagunas están llenas y perfectas para el baño. Dentro de este periodo, los primeros meses son los mejores, ya que las lagunas tienen más agua y un color azul más intenso; a medida que avanza la temporada, el agua adquiere un tono más verdoso e incluso algunas pueden llegar a secarse por completo.
Otro punto importante es decidir cuántos días dedicarle y dónde alojarse. Nosotros optamos por 4 días y 3 noches, y fue todo un acierto: nos permitió disfrutarlo al máximo y conocer diferentes zonas del parque, similares pero con matices únicos. También es posible verlo en 3 días y 2 noches, aunque dejando alguna excursión fuera. Nuestra recomendación es aprovechar al máximo, ya que se trata de un destino remoto y no tan fácil de alcanzar. En cuanto al alojamiento, Barreirinhas es sin duda la mejor opción, ya que ofrece más servicios y una ubicación más céntrica para las excursiones.
En cuanto a la preparación, es clave priorizar la comodidad y la protección. Para las excursiones, es imprescindible llevar protección solar, ropa cómoda y gorra o sombrero, ya que pasarás muchas horas al sol. Como extra, recomendamos un calzado cómodo para la arena; en nuestro caso, las crocs fueron una elección perfecta. Un pequeño truco útil es congelar el agua la noche anterior en el alojamiento. Aun así, antes de cada excursión suelen hacer una parada para comprar agua o snacks, y los 4×4 cuentan con nevera para mantener las bebidas frías.
La agencia con la que organizamos todas las excursiones y los traslados fue Enjoy Maranhão. Destacaron por ser muy comunicativos, con precios razonables y un trato excelente. Aunque los guías no hablaban inglés, fueron muy atentos y serviciales en todo momento. Incluso nos ayudaron recomendándonos alojamientos de distintos presupuestos. Sin duda, es una agencia muy recomendable.
Para el traslado desde el aeropuerto, optamos por ahorrar eligiendo un servicio compartido en minibús. A pesar de salir a las 03:00 de la mañana, el vehículo iba completamente lleno, lo que hizo el trayecto de 4 horas bastante incómodo, especialmente por el cansancio acumulado. En cambio, para la vuelta elegimos un traslado privado, mucho más cómodo y relajado. Nuestro consejo es claro: si llegas cansado tras varios vuelos, merece la pena invertir en un traslado privado, ya que la diferencia de precio no es tan grande.
En cuanto al alojamiento en Barreirinhas, nos quedamos en Pousada Central, una opción sencilla, económica y muy bien ubicada, con un desayuno casero muy agradable. Además, tuvieron el detalle de dejarnos ducharnos el último día tras el check-out, algo que se agradece mucho. Justo al lado se encuentra Churrasquinho da Cidade, un restaurante económico, frecuentado por locales y con muy buena calidad. Nos pareció una opción mucho mejor que los restaurantes del paseo del embarcadero, más turísticos, caros y de menor calidad.


