La Fortuna es una de las paradas obligatorias de casi todo el mundo que visita Costa Rica, y no es difícil entender por qué. Este pequeño rincón, rodeado de naturaleza, se ha convertido en uno de los destinos más populares del país por la cantidad de planes que ofrece y por su entorno tan especial.
Gran parte de su fama se debe a su majestuoso Volcán Arenal, el gran protagonista del paisaje y el principal motivo por el que muchos viajeros llegan hasta aquí. Su imponente forma y su presencia constante marcan la experiencia, incluso cuando, como nos pasó a nosotros, las nubes deciden no irse y no te permiten ver el volcán al completo.
El Volcán Arenal se encuentra dentro del Parque Nacional, un entorno protegido donde la selva tropical, los antiguos campos de lava y la fauna, conviven creando un paisaje muy característico.
Dentro del parque hay varios senderos bien señalizados que se pueden recorrer fácilmente. A lo largo del camino es común encontrarse con vegetación muy densa, miradores y, si el tiempo lo permite, buenas vistas del volcán.
En los alrededores de La Fortuna, existen varias opciones de actividades, todas relacionadas con la naturaleza. Además de recorrer los senderos dentro del PN del Volcán Arenal, se puede caminar por puentes colgantes, relajarte en aguas termales o hacer actividades con más adrenalina como canopy o rafting.
Nosotros visitamos la Cascada de la Fortuna, una caída de agua impresionante de 70 metros de altura, rodeada de selva a la que se llega bajando una escalera con 500 escalones aproximadamente. Hay una zona habilitada para el baño, sin embargo, cuando nosotros fuimos había mucha gente y era muy poco apetecible. La entrada cuesta unos 20$ y hay un parking amplio donde se puede dejar el coche.
Las aguas termales de La Fortuna es otro de sus grandes reclamos. Gracias a la actividad geotérmica del cercano Volcán Arenal, el agua de lluvia se filtra en el subsuelo, se calienta por el magma y vuelve a emerger a la superficie cargada de minerales y a altas temperaturas. El resultado son numerosos manantiales naturales, muchos de ellos acondicionados como balnearios.
Nosotros íbamos con un presupuesto reducido y los balnearios allí son bastante caros. Por lo tanto, vimos un alojamiento que contaba con piscinas termales y decidimos quedarnos ahí y poder disfrutar de la experiencia.
El hotel en cuestión fue el Hotel Los Lagos Spa & Resort. Un complejo increíble que cuenta con varias piscinas termales rodeadas de vegetación tropical. Perfectas para relajarse después de un día de excursiones. Además, se encuentra muy cerca del volcán, con vistas espectaculares en días despejados.


